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martes, 19 de marzo de 2019

Que hombre tan patán !!!, que hombre tan patáaaan !!!

Quizás hoy sea el día en el que podamos tirar de viejos post para recordar a Manuel...



La primera vez que volé con mis propias alas fuera de los estereotipados corsés del arte academicista fue a través de un artista americano llamado Wislow Homer. Estaba hasta el gorro de crucifijos, cristos y  martirios..., catedrales, venus y madonas... Llevaba unos cuantos cientos de diapositivas encima, gracias a mi estupenda profesora Paquita, allá en el Infante Don Juan Manuel y un par de miles después encima de aquellos cientos que me jalé como pan sin vino durante la carrera dejaron una indeleble huella en mi retina, una saturación de la que aún no estoy del todo libre... Así que comprenderán como disfruté como un enano, finalizada la carrera cuando pude por fín recreárme con Wislow Homer e en los encantos de temas nuevos y frescos, especialmente con sus acuarelas marinas. En inglés, acuarela es "watercolor"... Recuerdo especialmente una que lleva por título Red de arenques y fue pintada en 1885... En ella sale un minúsculo barquito... se trata de una "doris", y hubo una época, en la que se sembraba de ellas el mar, para pescar arenque, abadejo o bacalao... Wislow Homer nace en 1836 y esa misma mirada del trabajo de las gentes de mar del siglo XIX, será un tema al que recurrirá Rudyard Kipling, autor del famoso "El libro de la selva" quién 61 años después, en 1897 publicará Corageous Captains "Capitanes intrépidos" una  historia, un regalo que, en 1937,  es magníficamente llevada al cine... dirigida por Victor Fleming y con magistral interpretación de Spencer Tracy, Freddie Bartholomew, Lionel Barrymore, Mickey Rooney o John Carradine entre otros...

De niño siempre me quedaba pegado a las marinas que colgaban en las paredes de algunos chigres en Asturias. Estampas pesqueras, de hombres enjutos, enfundados en impermeables y liados en sus faenas; de mujeres de caderas anchas, vestido grueso y oscuro, pañuelo atado a la cabeza y sobre él, cajas de madera llenas de pescao... Aquellas estampas rezumaban un olor diferente al de mi colonia dominical. Recuerdo perfectamente mi ropa de Domingo: pantalones largos grises bien planchados, camisa blanca, jersey azul, calcetines de punto blancos y zapatos brillantes; sentía que aquella no era mi ropa, sino la ropa de un yo abstracto e irreal que desaparecería en unas horas; mi madre me miraba y en sus ojos se veía la expresión de felicidad ante una obra inmaculada. Igual que ella me miraba a mí, yo miraba a aquellos hombres del impermeable, sorbiendo mi trina de manzana, absolutamente magnetizado.

Un día mi padre me llevó a Cabo Peñas, al extremo más septentrional de mi tierra, Asturias. Aquél Domingo había acabado pronto, tras la misa de diez, misa de niños, todos nos marchamos para casa, no había quién estuviese por ahí... el día era fresco y lluvioso, los arboles se agitaban nerviosos hacia todos lados, volaban bolsas de plástico por los aires, los paraguas se daban la vuelta y la gente luchaba por retenerlos. Al llegar a casa mi padre me dijo —Vamos !, corre !, cámbiate, ponte el abrigo y las botas. —Pegué un salto, había emoción en sus palabras, emoción que de niño se detecta y se asume de forma instantánea, clic, antes de que nadie pudiese pestañear ya estaba listo. —Vamos !

Recuerdo que mi padre conducía echado hacia delante, fijándose en la carretera. El limpia-parabrisas iba a todo lo que daba, fshs-shhiu, fshs-shhiu, fshs-shhiu, fshs-shhiu... caía agua a manta, el parabrisas era un catarata y por los lados de las ventanillas no se veía nada, solo la cortina de agua, de vez en cuando, con la mano, mi padre se hacía un hueco en el cristal empañado y dejaba una parte visible, un hueco pequeñito pero suficiente. Yo no decía nada, viajaba en una especie de cámara estanca, sin posibilidad de ver nada a mi alrededor y sumergido en aquel ritmo hipnótico e irreal del limpiaparabrisas, fshs-shhiu, fshs-shhiu...

No tengo idea del tiempo que estuvimos en el coche, solo un vago recuerdo. Al llegar frente al faro, paró el coche, me miró y me dijo con voz fuerte, clavándome la mirada —Quédate junto a mí, no te separes... — luego arqueo un poco las cejas, esbozó una ligera sonrisa, casi imperceptible... —¿Vamos?

Empujé la puerta con fuerza, pesaba mucho por la fuerza del viento; al salir del coche el ruido hizo que tuviéramos que hablarnos a gritos; poco a poco avanzamos hacia el faro, cada vez con más dificultad, cada vez contra un viento más fuerte. Al llegar cerca de los acantilados, la pendiente cambia y se inclina un poco hacia el mar, cayendo ligeramente a la derecha, el viento era fortísimo, nos sentamos para evitar que nos zarandeara. Delante de mí vi el Cantábrico como nunca antes, un horizonte infinito de mar bravo y gris, espumoso y rugiente. Jamás he vuelto a verlo así, ni con aquella edad, ni junto a mi padre.


La figura de un padre es vital para un niño. Ahora me toca ser padre. No sé muy bien qué es ser padre.

Pero tengo un gran consuelo cando veo la película de Capitanes intrépidos. En mi particular fantasía, esta cinta da cita y reúne elementos mágicos, que hacen de ella algo muy muy especial; el mar y el viento y los barcos..., el trabajo duro y responsable..., la sencillez, la honradez, la amistad, el cariño... y... por supuesto Manuel, el padre que todos soñamos tener.


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El libro de Kipling por la patilla en Proyecto Gutenberg, en inglés aquí. En cristiano, lo tienes disponible en la Biblioteca Regional, en diferentes ediciones; 1940, 1958, 1988 y 1998... Hay dos películas disponibles, también en la Biblioteca Regional; una para consulta en sala y otra para préstamo. No la he encontrado por la red...

jueves, 5 de octubre de 2017

Goodbye... Tom Petty


Mucho más conocido en América que en Europa este artista siempre me ha gustado, fino y elegante sonaba poco por aquí... Los finales de los 80's fueron años musicalmente increíbles. Y Tom Petty aunque parecía un tipo facilón en sus temas por la machacona base rítmica de aquellos años que te taladraba el cerebro hasta bien dentro, tenías sus temitas...

En aquellos años andaba yo en ese momento clave en la vida de un claval en la que le das carpetazo por siempre y jamas a la radiofórmula y dejas en el dial sintonizado, ya para el resto de tu vida, los 96.0 de Radio 3, y como no podía ser de otra manera sonó este tema del que tenéis la letra aquí abajo. Y me encantó. Me encantó el tema, me taladró la batería, me disgustó al principio y me costó apreciar su voz, pero la letra, la letra me llegó muy dentro. Y me encantó. Tenía por fin los moldes mínimos de inglés para saborear de primera mano el inescrutable misterio de la música angloamericana.

Solo y en el silencio de esas tardes sin padres con el "loro" a toda castaña, un loro que me había regalado mi abuela años atrás y que lo estaba dando todo. Un Sanyo de 60 cm, Dual Cassette Recorder que desbarataba el pelocasco bañado en laca, con el que mi madre, supongo, nos quería matar de un susto, cada vez que venía de ver a Tina, su peluquera. Ponías el pelocasco de mi madre a la laca Nelly a una distancia de medio metro del Sanyo (prueba certificada con testigos) y en 20 segundos, aquel ingente esfuerzo humano de cepillo y laca, cepillo y laca, cepillo y laca trabajado con pericia y paciencia durante una hora de peluquería parecía un globo de  feria desinflado. Aquella potente máquina destruye cabezas necesitó de mis mejores artes y mucha mano izquierda para convencer a mi abuela, que solo veía en él una caja de truenos del demonio... Tenía que ser mío. Aquél bicho de mala madre era mi cohete particular a estratosferas musicales... por allí andaba yo, mas allá del cinturón de Kuiper... con aquel cacharro de satán a todo gas... y para mayor felicidad mía, mi hermana chillando desesperadamente desde su habitación... "BAJAAAA EEESSOOOOOOOOOOO" !!! ...


Well, I won't back down
No, I won't back down
You can stand me up at the gates of hell
But I won't back down

No, I'll stand my ground
Won't be turned around
And I'll keep this world from draggin' me down
Gonna stand my ground

And I won't back down
(I won't back down)
Hey, baby, there ain't no easy way out
(I won't back down)
Hey, I will stand my ground
And I won't back down

Well I know what's right
I got just one life
In a world that keeps on pushin' me around
But I'll stand my ground

And I won't back down
(I won't back down)
Hey, baby, there ain't no easy way out
(I won't back down)
Hey, I…

Mirando a aquel lejano muchacho de 17 años, hoy me sigue sugiriendo, si cabe, aún más... y si tengo que agradecer algo a los dioses.. es que el artista, le ofreciese esa mítica canción al gigante Johnny Cash... Hoy disfruto mucho más con la versión de Cash, este maestro ha actualizado el tema al presente y ha moderado las formas de los 80's imponiendo una sobriedad y elegancia propia de la verdadera "música americana de raiz", guitarras acústicas, coros del grupo... Gracias Johnny, y por supuesto gracias Tom...

lunes, 13 de febrero de 2017

14 de febrero, día de los enamorados y...



El próximo martes será 14 de febrero,  es la fecha que todo el mundo tiene asociada al “día de los enamorados”. Esta nueva mitomanía me resulta especialmente graciosa, aunque no supera la historieta de Santa Klaus…

San Valentín existió de verdad y fue mártir de los primeros tiempos de la iglesia. Cuenta la historia que en la víspera de su martirio escribió una carta enamorada a la hija de su carcelero, Julia, firmándola “de tu Valentín…” y que es por esto que solemos mandarnos mensajes de amor.

Hasta aquí todo parece correcto si no fuera porque la conexión de este mártir con el amor se gestará mucho después. La única fuente que relaciona la fecha del 14 de febrero con el amor, es un poema escrito en 1382 por el poeta inglés Geoffrey Chaucer. Será en el siglo XIX cuando se le asociará al culto a Lupercus, dios de la fertilidad, que se celebraba el día 15 de febrero en tiempos de Roma. En nuestros días, esta festividad sirve para dejarnos notitas de amor y amistad, regalar perfumes o para que el Corte Inglés haga una suculenta caja.

Sin embargo, en el día de San Valentín, -todo el mundo te lo recuerda- llega a mi memoria, puntual como un reloj, otra escena bien distinta…

Amaneció ese 14 de febrero de 1779 con brisas de tierra, en aquella preciosa bahía donde permanecía anclado el Discovery. Tan solo un detalle, su  cúter, el bote más grande del barco, había desaparecido en la noche, no estaba, había sido robado por los isleños... El capitán James Cook  lo consideró una insolencia por parte de los nativos y no lo pudo soportar. Tampoco ayudó la semanita que llevaba, ni que el día anterior no hubiera sido muy bueno;  cabreado como estaba por el robo de unas tenazas… Era el colmo.

Aquella mañana hacia las siete de la mañana, Cook cargó el mosquete de dos cañones y marchó a tierra con diez hombres armados, dejando marineros apostados y listos en otros dos botes en el agua, cerca de la costa volcánica. Pretendía hacer lo que había hecho muchas veces antes en el Pacífico, capturar un jefe y retenerlo hasta que devolvieran los artículos robados. Lo cierto es que no fue un día muy bueno  para Cook…

Marchó decidido a la aldea principal de Kaawaloa, y mando al teniente Molesworth Phillips entrar en la cabaña donde dormía el rey. Éste accedió a ir al barco con Cook. Para cuando llegaron a la orilla, se había congregado una multitud; los ingleses habían matado de un tiro a un jefe al otro lado de la bahía cuando intentaba saltar el bloqueo ordenado por Cook y la noticia había llegado de alguna manera a Kaawaloa…

La mujer del jefe rogaba que no fuera al barco, la muchedumbre, varios miles de personas, rodearon a Cook y a sus diez infantes de Marina. —Fue entonces cuando empezamos a sospechar que no estaban muy bien dispuestos hacia nosotros—, diría Phillips. El alférez propuso a Cook que los infantes formaran una línea defensiva a la orilla y el capitán accedió. La multitud los dejó pasar, pero al mismo tiempo empezaron a recoger lanzas y piedras.

Cook abandonó en ese momento su plan de tomar al rey como rehén, y le dijo a Phillips: —No podremos obligarle a subir a bordo sin matar a unos cuantos nativos—. Un hombre agitó en el aire un puñal de hierro y amenazó con arrojar una piedra al capitán. Cook disparó el cañón de su arma, cargada de perdigones sin resultado alguno. Esto provocó aun más a los nativos. Empezaron a lanzar piedras a los ingleses y a intentar apuñalarlos. Cook volvió a disparar y esta vez mató a un hombre. Luego ordenó a los infantes disparar y gritó la orden de subir a los botes, los infantes dispararon una descarga cerrada contra la multitud. Desde los botes también disparaban.

Cook se acercó con dificultad a la orilla, un saliente de roca volcánica, estaba tan solo a unos diez metros del bote y podría haberse salvado si hubiera sabido nadar… Sanwell, testigo del momento relata:

"El capitán Cook era el único hombre que quedaba en la roca, entró en el agua protegiéndose con una mano la parte posterior de la cabeza de las pedradas y sujetando el mosquete con la otra. Los isleños vacilaron un momento, como si no supieran qué hacer. Apareció corriendo detrás de él un indio, que se detuvo una o dos veces, como si tuviera miedo, luego se lanzó sobre él sin que el capitán lo viera y lo golpeó en la parte posterior de la cabeza con un garrote grande que había cogido de una cerca. Cook se tambaleó, dobló una rodilla e intentó incorporarse. Otro hawaiano se acercó corriendo con un puñal de hierro y se lo clavó entre los omóplatos. Cook cayó al agua y la multitud se abalanza sobre él en un ataque furioso. Lo sujetaron bajo la superficie del agua, un hombre se sentó en su espalda y le golpeó la cabeza con una piedra mientras los otros le golpeaban con garrotes y piedras. Luego llevaron su cuerpo a las rocas y siguieron dándole golpes y puñaladas. En cuanto uno le clavaba el puñal, otro se lo sacaba y volvía a hundírselo en el cuerpo".
Todo el asunto había sucedido en menos de una hora...

Cook siempre ha sido visto por la historiografía británica como un héroe; gracias a él y sobre las bases de sus descubrimientos se construiría el Imperio Británico del siglo XIX, momento de su máximo esplendor en la historia. El impacto de los viajes de Cook en los territorios y los pueblos que encontró fue igualmente profundo y mucho más destructivo. Sus años de descubrimiento  coincidieron con el punto álgido de la revolución industrial. La máquina de vapor apareció cuando zarpó en su primer viaje rumbo al Pacífico;  Adam Smith publicó la biblia del liberalismo “Consideraciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones“ en 1776, justo cuando Cook inicia su último viaje. En 1789 estalla la Revolución Francesa y con ella el éxito y la instalación en la política de la burguesía emprendedora y comercial.  Sus exploraciones abrieron nuevos y vastos territorios a los florecientes imperios y a las economías occidentales y a todo cuanto los acompañaba: balleneros, misioneros, artículos manufacturados, alfabetización, ron, cañones, sífilis, viruela, etcétera. Cook es coetáneo del cambio, el paso de la Edad Moderna hacia la Edad Contemporánea, la nuestra, la que hoy vivimos...

Llevaba instrucciones del almirantazgo; debía tomar posesión de los emplazamientos convenientes para el país, con el consentimiento de los nativos. Lord Morton de la Real Sociedad añadía en sus Consejos a Cook que los nativos eran los "dueños naturales de su territorio. Los europeos no podían ocuparlo sin su consentimiento voluntario"; tanto el consejo del almirantazgo como el de la Real Sociedad, eludían analizar el significado de consentimiento y cómo podría obtenerlo Cook, teniendo en cuenta las barreras culturales y lingüísticas. ¿Cómo podrían acceder los nativos a algo que los desconcertaba, realizado en nombre de un soberano y de un país que no podían ni imaginar? De locos…

"El que domina el mar domina el comercio mundial; el que domina el comercio mundial domina las riquezas del mundo"              ...decía el corsario ingles Walter Raleigh.  
Cook fue un pionero, un navegante y también una herramienta. Sin embargo la historia real es la de la desposesión de las tierras de sus legítimos pobladores y la llegada de occidente a los últimos rincones del planeta, con ella las enfermedades y la apropiación de las riquezas autóctonas sin más. Prácticamente todo el Pacífico, desde Nueva Zelanda hasta las Islas Aleutianas, pasando por Australia, Hawái, Islas Marquesas,  Islas Sándwich, Tasmania, Tonga,  Isla de Pascua, Tierra de Fuego, Nueva Caledonia, Georgia del Sur quedó vaciado de sus pobladores autóctonos…

Tras los viajes de descubrimiento se suceden otros viajes bien distintos. Nuestra historia mas cercana, los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX es también la de la masacre, explotación, esclavitud y robo de tres cuartas partes del planeta por parte de occidente, gracias a su superioridad militar e intelectual. Esta historia está proscrita y no se enuncia en los libros de texto, carece de heróes, pués sus protagonistas son víctimas anónimas y ellas no escriben la historia oficial, simplemente desaparecen...


 Hombre de Nueva Zelanda


 
Hombre de la bahía Nootka 


  
Hombre de Oonalashka 


 
 Hombre de las Islas Sandwich


 Mujer de las Islas Sandwich

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Estos dibujos fueron realizados por John Webber durante la tercera campaña de exploración del capitán James Cook (1776-1780)

domingo, 5 de febrero de 2017

La besación general..


Tal día como hoy en 1980, estalló en la ciudad brasileña de Sorocaba una insólita manifestación popular.
En plena dictadura militar, una orden judicial había prohibido los besos que atentaban contra la moral pública. La sentencia del juez Manuel Moralles, que castigaba esos besos con cárcel, los describía así:
"Besos hay que son libidinosos y, por lo tanto, obscenos, como el beso en el cuello, en las partes pudendas, etc., y como el beso cinematográfico, en el que las mucosas labiales se unen en una insofismable expansión de sensualidad."
La ciudad respondió convirtiéndose en un gran besódromo. Nunca nadie se besó tanto. La prohibición multiplicó las ganas, y muchos hubo que por pura curiosidad quisieron conocer el gustito del beso insofismable.

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Eduardo Galeano en Los Hijos de los días

lunes, 5 de diciembre de 2016

La voluntad de la belleza

El presidente de la Sociedad Española de Historia Natural dictaminó, en 1886, que las pinturas de la caverna de Altamira no tenían miles de años de edad:

—Son obra de algún mediano discípulo de la escuela moderna actual— afirmó, confirmando las sospechas de casi todos los expertos.

Veinte años después, los tales expertos tuvieron que reconocer que estaban equivocados. Y así se demostró que la voluntad de belleza, como el hambre, como el deseo, había acompañado desde siempre la aventura humana en el mundo.

Mucho antes de eso que llamamos Civilización, habíamos convertido en flautas los huesos
de las aves, habíamos perforado los caracoles para hacer collares y habíamos creado colores, mezclando tierra, sangre, polvo de piedras y jugos de plantas, para alindar nuestras cavernas y para que cada cuerpo fuera un cuadro caminante.

Cuando los conquistadores españoles llegaron a Veracruz, encontraron que los indios huastecos andaban completamente desnudos, ellas y ellos, con los cuerpos pintados para gustar y gustarse:

—Estos son los peores— sentenció el conquistador Bernal Díaz del Castillo.

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En Los hijos de los días, de Eduardo Galeano

viernes, 4 de marzo de 2016

El milagro saudí


Tal día como hoy en 1938, estalló la gran noticia: la Standard Oil Company había descubierto un mar de petróleo bajo los inmensos arenales de Arabia Saudita.
Actualmente, éste es el país que fabrica a los terroristas más famosos y el que más viola los derechos humanos; pero las potencias occidentales, que tanto invocan el peligro árabe para sembrar  pánicos o arrojar bombas, se llevan de lo más bien con este reino de cinco mil príncipes. Será porque también es el que más petróleo vende y el que más armas comprar?


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Eduardo Galeano en Los Hijos de los días

martes, 16 de febrero de 2016

El Plan Cóndor

Macarena Gelman fue una de las muchas vícitmas del Plan Cóndor, que así se llamó el mercado común del terror articulado por las dictadurs militares sudamericanas.
La madre de Macarena estaba embarazada de ella cuando los militares argentinos la enviaron al Uruguay. La dictadura uruguaya se hizo cargo del parto, mató a la madre y regaló la hija recién nacida a un jefe policial. Durante toda su infancia, Macarena durmió atormentada por una pesadilla inexplicable, que noche tras noche se repetía: la perseguían unos hombres armados hasta los dientes, y ella despertaba llorando.
La pesadilla dejó de ser inexplicable cuando Macarena descubrió la verdadera historia de su vida. Y entonces supo que ella había soñado, allá en la infancia, los pánicos de su madre: su madre, que en el vientre la estaba modelando mientras huía de la cacería militar que por fin la atrapó y la envió a la muerte.

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Eduardo Galeano en Los Hijos de los días

domingo, 14 de febrero de 2016

14 de febrero, el día de los enamorados y ...



El próximo domingo será 14 de febrero,  es la fecha que todo el mundo tiene asociada al “día de los enamorados”. Esta nueva mitomanía me resulta especialmente graciosa, aunque no supera la historieta de Santa Klaus…

San Valentín existió de verdad y fue mártir de los primeros tiempos de la iglesia. Cuenta la historia que en la víspera de su martirio escribió una carta enamorada a la hija de su carcelero, Julia, firmándola “de tu Valentín…” y que es por esto que solemos mandarnos mensajes de amor.

Hasta aquí todo parece correcto si no fuera porque la conexión de este mártir con el amor se gestará mucho después. La única fuente que relaciona la fecha del 14 de febrero con el amor, es un poema escrito en 1382 por el poeta inglés Geoffrey Chaucer. Será en el siglo XIX cuando se le asociará al culto a Lupercus, dios de la fertilidad, que se celebraba el día 15 de febrero en tiempos de Roma. En nuestros días, esta festividad sirve para dejarnos notitas de amor y amistad, regalar perfumes o para que el Corte Inglés haga una suculenta caja.

Sin embargo, en el día de San Valentín, -todo el mundo te lo recuerda- llega a mi memoria, puntual como un reloj, otra escena bien distinta…

Amaneció ese 14 de febrero de 1779 con brisas de tierra, en aquella preciosa bahía donde permanecía anclado el Discovery. Tan solo un detalle, su  cúter, el bote más grande del barco, había desaparecido en la noche, no estaba, había sido robado por los isleños... El capitán James Cook  lo consideró una insolencia por parte de los nativos y no lo pudo soportar. Tampoco ayudó la semanita que llevaba, ni que el día anterior no hubiera sido muy bueno;  cabreado como estaba por el robo de unas tenazas… Era el colmo.

Aquella mañana hacia las siete de la mañana, Cook cargó el mosquete de dos cañones y marchó a tierra con diez hombres armados, dejando marineros apostados y listos en otros dos botes en el agua, cerca de la costa volcánica. Pretendía hacer lo que había hecho muchas veces antes en el Pacífico, capturar un jefe y retenerlo hasta que devolvieran los artículos robados. Lo cierto es que no fue un día muy bueno  para Cook…

Marchó decidido a la aldea principal de Kaawaloa, y mando al teniente Molesworth Phillips entrar en la cabaña donde dormía el rey. Éste accedió a ir al barco con Cook. Para cuando llegaron a la orilla, se había congregado una multitud; los ingleses habían matado de un tiro a un jefe al otro lado de la bahía cuando intentaba saltar el bloqueo ordenado por Cook y la noticia había llegado de alguna manera a Kaawaloa…

La mujer del jefe rogaba que no fuera al barco, la muchedumbre, varios miles de personas, rodearon a Cook y a sus diez infantes de Marina. —Fue entonces cuando empezamos a sospechar que no estaban muy bien dispuestos hacia nosotros—, diría Phillips. El alférez propuso a Cook que los infantes formaran una línea defensiva a la orilla y el capitán accedió. La multitud los dejó pasar, pero al mismo tiempo empezaron a recoger lanzas y piedras.

Cook abandonó en ese momento su plan de tomar al rey como rehén, y le dijo a Phillips: —No podremos obligarle a subir a bordo sin matar a unos cuantos nativos—. Un hombre agitó en el aire un puñal de hierro y amenazó con arrojar una piedra al capitán. Cook disparó el cañón de su arma, cargada de perdigones sin resultado alguno. Esto provocó aun más a los nativos. Empezaron a lanzar piedras a los ingleses y a intentar apuñalarlos. Cook volvió a disparar y esta vez mató a un hombre. Luego ordenó a los infantes disparar y gritó la orden de subir a los botes, los infantes dispararon una descarga cerrada contra la multitud. Desde los botes también disparaban.

Cook se acercó con dificultad a la orilla, un saliente de roca volcánica, estaba tan solo a unos diez metros del bote y podría haberse salvado si hubiera sabido nadar… Sanwell, testigo del momento relata:

"El capitán Cook era el único hombre que quedaba en la roca, entró en el agua protegiéndose con una mano la parte posterior de la cabeza de las pedradas y sujetando el mosquete con la otra. Los isleños vacilaron un momento, como si no supieran qué hacer. Apareció corriendo detrás de él un indio, que se detuvo una o dos veces, como si tuviera miedo, luego se lanzó sobre él sin que el capitán lo viera y lo golpeó en la parte posterior de la cabeza con un garrote grande que había cogido de una cerca. Cook se tambaleó, dobló una rodilla e intentó incorporarse. Otro hawaiano se acercó corriendo con un puñal de hierro y se lo clavó entre los omóplatos. Cook cayó al agua y la multitud se abalanza sobre él en un ataque furioso. Lo sujetaron bajo la superficie del agua, un hombre se sentó en su espalda y le golpeó la cabeza con una piedra mientras los otros le golpeaban con garrotes y piedras. Luego llevaron su cuerpo a las rocas y siguieron dándole golpes y puñaladas. En cuanto uno le clavaba el puñal, otro se lo sacaba y volvía a hundírselo en el cuerpo".
Todo el asunto había sucedido en menos de una hora...

Cook siempre ha sido visto por la historiografía británica como un héroe; gracias a él y sobre las bases de sus descubrimientos se construiría el Imperio Británico del siglo XIX, momento de su máximo esplendor en la historia. El impacto de los viajes de Cook en los territorios y los pueblos que encontró fue igualmente profundo y mucho más destructivo. Sus años de descubrimiento  coincidieron con el punto álgido de la revolución industrial. La máquina de vapor apareció cuando zarpó en su primer viaje rumbo al Pacífico;  Adam Smith publicó la biblia del liberalismo “Consideraciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones“ en 1776, justo cuando Cook inicia su último viaje. En 1789 estalla la Revolución Francesa y con ella el éxito y la instalación en la política de la burguesía emprendedora y comercial.  Sus exploraciones abrieron nuevos y vastos territorios a los florecientes imperios y a las economías occidentales y a todo cuanto los acompañaba: balleneros, misioneros, artículos manufacturados, alfabetización, ron, cañones, sífilis, viruela, etcétera. Cook es coetáneo del cambio, el paso de la Edad Moderna hacia la Edad Contemporánea, la nuestra, la que hoy vivimos...

Llevaba instrucciones del almirantazgo; debía tomar posesión de los emplazamientos convenientes para el país, con el consentimiento de los nativos. Lord Morton de la Real Sociedad añadía en sus Consejos a Cook que los nativos eran los "dueños naturales de su territorio. Los europeos no podían ocuparlo sin su consentimiento voluntario"; tanto el consejo del almirantazgo como el de la Real Sociedad, eludían analizar el significado de consentimiento y cómo podría obtenerlo Cook, teniendo en cuenta las barreras culturales y lingüísticas. ¿Cómo podrían acceder los nativos a algo que los desconcertaba, realizado en nombre de un soberano y de un país que no podían ni imaginar? De locos…

"El que domina el mar domina el comercio mundial; el que domina el comercio mundial domina las riquezas del mundo"              ...decía el corsario ingles Walter Raleigh.  
Cook fue un pionero, un navegante y también una herramienta. Sin embargo la historia real es la de la desposesión de las tierras de sus legítimos pobladores y la llegada de occidente a los últimos rincones del planeta, con ella las enfermedades y la apropiación de las riquezas autóctonas sin más. Prácticamente todo el Pacífico, desde Nueva Zelanda hasta las Islas Aleutianas, pasando por Australia, Hawái, Islas Marquesas,  Islas Sándwich, Tasmania, Tonga,  Isla de Pascua, Tierra de Fuego, Nueva Caledonia, Georgia del Sur quedó vaciado de sus pobladores autóctonos…

Tras los viajes de descubrimiento se suceden otros viajes bien distintos. Nuestra historia mas cercana, los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX es también la de la masacre, explotación, esclavitud y robo de tres cuartas partes del planeta por parte de occidente, gracias a su superioridad militar e intelectual. Esta historia está proscrita y no se enuncia en los libros de texto, carece de heróes, pués sus protagonistas son víctimas anónimas y ellas no escriben la historia oficial, simplemente desaparecen...


 Hombre de Nueva Zelanda


 
Hombre de la bahía Nootka 


  
Hombre de Oonalashka 


 
 Hombre de las Islas Sandwich


 Mujer de las Islas Sandwich

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Estos dibujos fueron realizados por John Webber durante la tercera campaña de exploración del capitán James Cook (1776-1780)

jueves, 4 de febrero de 2016

El carnaval abre alas

Tal día como hoy en 1899, las calles de Río de Janeiro enloquecieron bailando la música que inauguró la historia del carnaval carioca.
Esa gozadera se llamaba "O abre alas": un maxixe, invención musical brasileña que se reía de las rígidas danzas de salón.
La autora era Chiquinha Gonzaga, compositora desde la infancia.
A los dieciséis años, los padres la casaron, y el marqués de Caxias fue padrino de la boda.
A los veinte, el marido la obligó a elegir entre el hogar y la música:
-No entiendo la vida sin música- dijo ella, y se fue de la casa.
Entonces su padre proclamó que la honra familiar había sido mancillada, y denunció que Chiquinha había heredado de alguna abuela negra esa tendencia a la perdición. Y la declaró muerta, y prohibió que en su hogar se mencionara el nombre de la descarriada.

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Eduardo Galeano en Los Hijos de los días